Los 10 “deberes” de SATSE a la nueva ministra de Sanidad

06 junio 2018
Las tareas pendientes del Gobierno con la Sanidad y sus profesionales

El Sindicato de Enfermería traslada a la nueva ministra de Sanidad un decálogo con sus principales demandas para que la mejora de la atención sanitaria y de sus profesionales no se guarde en “un cajón con llave” hasta las próximas elecciones.

El Sindicato de Enfermería, SATSE, ha puesto diez “deberes” a la nueva ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, Carmen Montón, para mejorar el Sistema Sanitario público español y las condiciones laborales y profesionales de las enfermeras, enfermeros y fisioterapeutas.  Mejorar la financiación sanitaria, alcanzar un Pacto por la Sanidad, más plantillas y mejorar la salud laboral centran el decálogo de demandas de la organización sindical.

Tras conocerse la elección de Carmen Montón, SATSE recalca que el nuevo periodo gubernamental no debe suponer, independientemente de su duración, una desatención a las políticas relativas al mantenimiento y mejora del SNS y sus profesionales. “La sanidad no puede guardarse en un cajón con llave hasta las próximas elecciones generales”, apunta.

Por ello, el presidente del Sindicato, Manuel Cascos, ha solicitado una reunión con la nueva responsable de Sanidad al objeto de trasladarle personalmente sus principales reclamaciones para que los ciudadanos reciban una atención sanitaria más segura y de mayor calidad, y que los profesionales de Enfermería y Fisioterapia sean reconocidos laboral y profesionalmente como merecen en función de su labor y competencias.

En primer lugar, SATSE demanda una mejora de la financiación sanitaria, con un incremento del porcentaje del PIB destinado a Sanidad de, al menos, el 7 por ciento, y que las partidas sean finalistas, impidiendo así que se gaste en otros ámbitos. Asimismo, aboga por el impulso de nuevos mecanismos que aseguren una asistencia sanitaria igualitaria y equitativa en todo el Estado, y que se dé cumplimiento al Pacto por la Sostenibilidad y Calidad del SNS, suscrito en 2013. Otra reivindicación es alcanzar, de una vez por todas, un Pacto por la Sanidad, que deje fuera del debate e intereses políticos a la atención sanitaria y cuidados.

En lo que respecta a los profesionales de Enfermería, la organización sindical considera prioritario que desde el Gobierno se trabaje con las comunidades autónomas en garantizar un número suficiente de enfermeras, enfermeros y fisioterapeutas por paciente, lo que conlleva el aumento de las plantillas en todos los servicios de salud.

Entre los compromisos ya puestos en marcha pero pendientes de hacerse realidad, SATSE destaca la elaboración de una norma estatal contra las agresiones a los profesionales y la modificación pactada entre los representantes enfermeros y médicos del Real Decreto de prescripción enfermera. Se trata de compromisos que hasta este momento estaban siendo impulsados desde el Ministerio de Sanidad.

Acabar con la elevada temporalidad que tiene el SNS es otra demanda de SATSE, que recuerda que está pendiente de celebración una OPE de estabilización con un número de plazas claramente insuficiente. También incide en la necesidad de  propiciar un entono laboral seguro para los profesionales, lo que pasa por mejorar la prevención, información y formación en materia de bioseguridad y en lo que respecta al manipulado de fármacos peligrosos.

El desarrollo de las especialidades enfermeras preocupa mucho al Sindicato y, por ello, reclama la celebración urgente de la prueba de evaluación de la competencia para la obtención del título de Especialista de Enfermería Familiar y Comunitaria por la vía excepcional, así como la aprobación del programa formativo de la Especialidad de Enfermería de Cuidados Médico-Quirúrgicos.

Por último, y en materia de interlocución y negociación, SATSE defiende la consolidación definitiva de la Conferencia Enfermera como órgano de debate profesional para mejorar el SNS, y que los asuntos acordados en la misma con el Ministerio de Sanidad y los máximos responsables sanitarios de las diferentes comunidades autónomas no se queden en papel mojado y comprometan a un efectivo desarrollo y ejecución a todas las partes.